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ya no sentia pánico, sola y agotada...solo el ronquido de la máquina se dejaba escuchar mientras vibraba bajo sus pies...abandonar, seria de cobardes y además no tenia nada que perder. Aceleró al ritmo de sus pensamientos, con rabia... |
| 10:08:06 14/02/2002 De: Miguel Angel Costa Mas |
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