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...la niebla era profunda y espesa, mientras yacía en aquel charco apretujado en el lodo, su corazón se aceleró violentamente, pero él no pudo verle, permaneció inmóvil hasta que la sombra se desvaneció, retorcido de dolor por la tensión abrió la mano y contempló por fin aquel antiguo reloj... |
| 11:47:20 12/02/2002 De: Laura Gutiérrez García |
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