Y volvió la lluvia con su ritmo oxidante, desgastando al hombre y su reloj. Desaparecia la niebla de barro cogida por el lodo del charco. En la soledad el tictac del reloj y el sonido de la lluvia emanaban vida. El hombre se tranquilizó.

 
23:27:46 12/02/2002 De: Jordi Bravo Lopez